D. José de Mazarredo, Teniente General de la real Armada

  • Enrique Barbudo Duarte
  • libro
  • rústica
  • 236
  • 21x16 cms
  • 978-84-933777-3-1
D. José de Mazarredo, Teniente General de la real Armada

Reedición de la obra de Enrique Barbudo, que relata la biografía del Teniente General de La Real Armada D. José de Mazarredo, hombre de mar y de guerra, organizador de escuadras, estratega naval y extraordinario táctico en operaciones navales durante el último tercio del siglo XVIII y primeros años del XIX.

Fruto de su época, el vasco Mazarredo, al que sus subordinados conocían con el apodo de “El Bilbaíno”, fue un marino ilustrado que dedicó todos sus esfuerzos a mejorar la eficacia de la Armada Real, entre los que cabe destacar la introducción de métodos de observación y cálculo de la situación en la mar, el desarrollo de procedimientos para el armamento y mantenimiento de las escuadras, procedimientos tácticos de señales y maniobras o las actividades de adiestramiento de las compañías de Guardiasmarinas de las que fue su Comandante. Como buen oficial de estado mayor, los resultados de sus trabajos y experiencias los recogió en varias publicaciones y escritos de gran provecho para la Corporación.

De valor y experiencia reconocidos en acciones de mar, Mazarredo participó en numerosas operaciones de paz y guerra bien formando parte del Estado Mayor o como Jefe de la Escuadra, demostrando en todos los casos una energía y buen juicio que le harían acreedor a un prestigio general en el seno de la Real Armada, reconocimiento que se extendía a la Marina Francesa con la que participó en diversas acciones de las flotas combinadas.

Mazarredo habría sido el candidato ideal para mandar la Escuadra española en Trafalgar y así era considerado de forma unánime en la Real Armada. Por desgracia, cuando el Desastre ocurrió, hacía unos años que Napoleón, que necesitaba a alguien más maleable para ejecutar lo que podrían denominarse «planes terrestres adaptados a la guerra naval», había logrado su relevo ante la pasividad del Rey y Godoy. Además, en los años posteriores a su relevo, Mazarredo, llevado de su carácter enérgico y firme en sus convicciones, tuvo fuertes discrepancias con el Rey y su favorito lo que le conducirían al ostracismo. Estas circunstancias influyeron para, llegado el momento, pasar al bando de los afrancesados y ponerse al servicio del rey José como Ministro de Marina, lo cual no le fue perdonado por el resto de la Corporación, mayoritariamente partidaria de los Borbones.